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El desafío de la vivienda en España: un llamamiento a la empatía y la responsabilidad de los propietarios

18-08-25

¿Es de verdad muy alto el precio de mi inmueble? ¿O los inquilinos se quejan injustamente? En los últimos años, el mercado de la vivienda en España ha vivido un incremento constante de precios. Lo que antes era una habitación por 90€, hoy fácilmente supera los 300€ o 350€. Este fenómeno, aunque pueda parecer positivo para quienes poseen una propiedad, también refleja una realidad preocupante: cada vez son más las personas (especialmente los estudiantes) que no pueden permitirse pagar un alojamiento digno.



La vivienda no es un lujo, es un derecho. Sin embargo, encontrar opciones asequibles se ha convertido en una tarea casi imposible. Esta situación genera frustración y desánimo en muchos jóvenes que necesitan un lugar donde vivir para poder continuar sus estudios y construir su futuro.




El papel del propietario en este contexto



Ser propietario de una vivienda implica, por supuesto, la posibilidad de obtener una rentabilidad justa. Pero también es una oportunidad para contribuir al bienestar social y marcar una diferencia en la vida de quienes más lo necesitan.

 

No se trata de perder dinero, sino de encontrar un equilibrio entre la rentabilidad y la accesibilidad. Poner un precio razonable, adaptado a las condiciones reales del piso (ubicación, estado de conservación, comodidades), no solo ayuda a los estudiantes, también aumenta las probabilidades de tener inquilinos responsables y estables en el tiempo.



 

Algunos aspectos a considerar al fijar el precio de tu vivienda



  • Ubicación no lo es todo: estar en el centro no siempre justifica precios desproporcionados, especialmente si el piso no está reformado, es pequeño o está hecho para que un inquilino comparta piso con 3 personas o más.

 

  • Reformas y valor real: un piso renovado es atractivo, pero si está en un barrio con menos demanda o con servicios limitados, el precio debe ajustarse a esa realidad.

 

  • Accesibilidad como ventaja: ofrecer un precio justo puede hacer tu vivienda más competitiva frente a otras ofertas infladas que terminan sin alquilarse.



  • Ser casero no es una profesión: las propiedades son una muy buena opción para mantener unos ingresos pasivos todos los meses, pero eso no te da derecho a pretender vivir de ello rascando lo máximo posible a costa de quien menos tiene.



El coste oculto de los precios altos



Un aspecto que muchos propietarios no suelen considerar es que un precio demasiado alto no solo ahuyenta a posibles inquilinos, también puede generar descontento entre quienes finalmente lo aceptan. Inquilinos que sienten que están pagando más de lo justo suelen mostrarse menos comprometidos con el cuidado del piso: muebles, electrodomésticos e incluso la limpieza general pueden resentirse.



Está muy bien que tu vivienda tenga aire acondicionado o una cocina reformada, pero si eso se convierte en la única justificación para inflar el precio, la consecuencia puede ser la contraria a lo que se busca: menor cuidado, más problemas y, al final, más gastos para ti como propietario. Una llamada al bienestar y a la satisfacción de quienes habitan tu piso es, en realidad, la mayor de las ganancias.




Todos fuimos jóvenes alguna vez. Todos sabemos lo que significa dar los primeros pasos hacia la independencia, muchas veces con recursos muy limitados. Tener esto presente ayuda a comprender mejor las dificultades que enfrentan quienes buscan alojamiento hoy.

 

Ser un casero razonable no significa perder, significa ganar inquilinos más felices, relaciones más duraderas y la tranquilidad de estar contribuyendo a una sociedad más justa y sostenible.



Cuando fijes el precio de tu vivienda, hazte estas dos preguntas: “¿Cómo me gustaría que trataran a mi hijo o a mi hija si estuviera buscando piso en otra ciudad?”. Esta reflexión, simple pero poderosa, puede ayudarte a encontrar el equilibrio justo entre tu beneficio como propietario y la accesibilidad que necesitan quienes buscan un hogar. La otra pregunta sería: “¿El precio que he fijado es demasiado alto?”. Si algo dentro de ti te hace pensar que sí, entonces es el momento perfecto para ajustarlo.



En LIVE4LIFE nos preocupamos de los propietarios y facilitamos tus procesos y gestiones (más aún con el plan Garantizado), pero también estamos codo con codo con los inquilinos para hacerles encontrar el precio más justo para ellos. ¡Con conciencia y mente realista todos ganamos!